
Identificación del residuo
Me bajo del taxi con una amiga a la entrada de un bar donde nos estaban esperando unos amigos. Íbamos cargadas con bolsas con comida en la mano y había dos hombres a la entrada del bar, uno de ellos nos dice: ¿eso qué es para nosotros? Les dijimos que no y siguieron diciendo cosas que hicimos por no escuchar. Nos pusimos a entrar siguiendo ignorándoles, pudiendo alcanzar a oír mi amiga que entró la última:“cuando están cerca siempre decepcionan”
Mujer, 28 años
Esta es una historia personal que nos han relatado y que tenemos en la lista de trampas de ligue porque en una u otra modalidad solemos encontrarnos con esta situación en la calle.
En este concreto ejemplo tenemos dos cuestiones analizar: “¿eso qué es para nosotros?” y “cuando están cerca siempre decepcionan”. En la lista de trampas encajaría en varios los indicadores:

- Hay una muestra de superioridad y no de colaboración. Con su comunicación muestran que tienen más capacidad para decidir o manejar la situación o interacción en un espacio público. ¿Os imagináis que a se lo dijera a unos hombres que no conoce de nada el tomarse esa confianza y apropiación de sus pertenencias?
- Persistencia hasta que al final termina con una deslegitimación. Las chicas le dicen que no verbalmente, luego no dando respuesta verbal ninguna e, incluso los ignoran.Por eso, optan por ridiculizar.
Contextualizar la escena
Esta historia personal se enmarca en la vía pública, exactamente en un bar. Él puede que sea un cliente habitual y por tanto el lugar puede ser un espacio donde se siente cómodo.
En esa situación el hombre no habla solo a las chicas, hay otro interlocutor, cuyo papel aunque “pasivo” es fundamental al ser un colaborador importante en la trampa.
La presencia de su amigo nos parece relevante en esta escena por dos razones:
1. La estrategia inicial que emplea el hombre, la del uso de un comentario que él entiende como ingenioso puede estar pensada para captar la atención de las chicas, pero también para conseguir demostrarle al amigo “de lo que es capaz” así como buscar su apoyo y complicidad.

2. Tras el rechazo, la estrategia que utiliza de hacer de menos o menospreciar a las chicas cuando no consigue la meta propuesta puede servir no solo para minimizar el rechazo o expresar su enfado sino también para conservar la valoración de su amigo. “En realidad no merecen la pena” es enviarle un mensaje que declara “su opinión o acción no es relevante, no son dignas de poder elegir”.
En cuanto a las creencias que pueden estar funcionando en esta escena son varias: Las mujeres pueden ser interpretarlas sin consecuencias en los espacios públicos; Las mujeres dicen que no cuando quieren decir sí.A las mujeres hay que insistirles porque si les insistes “acaban cayendo”. Los hombres somos los que podemos elegir o descartar a las chicas, no al revés.
Todas ellas permiten que este hombre se atribuya más derechos en la relación como son el de iniciar una conversación cuando él decide, insistir ignorando el rechazo y a pesar de las negativas, definir quién merece o no la pena y deslegitimar a la otra/s persona a través de menosprecios y ridiculizaciones.
¿Cuál es objetivo de esta trampa de ligue?
Vamos a analizar cuál es el objetivo de este chico al decirles ¿eso qué es para nosotros?.
- Parece un intento de iniciar una conversación con la expectativa de que las chicas quieran seguir conversando, lo aprecien como un tipo simpático, le sigan la “broma” o se sientan atraídas.
- Demostrarle a su amigo que es un “experto”.
¿Pero cuál es más importante?
Con esta primera parte parece ser que se centra en ellas pero con el segundo mensaje y para demostrar que ha fracasado en su “objetivo” y dejado escapara a su presa, el objetivo más importante es minimizar el rechazo y no quedar mal con el amigo. De ahí que persista mostrando que tiene control sobre lo que pasa de tal manera que no es que lo hayan rechazado, es que en realidad él tampoco las había elegido ni le habían parecido atractivas.
¿Recursos comunicativos que podrían usarse para ligar sin dañar?
Empezamos el reciclaje: En primer lugar al chico no pensó en la sensación de agobio de las chicas cargando las compras ni que en ese momento para ellas lo importante fuese llegar y soltar las bolsas. Tampoco pensó en el contexto cultural: donde el acoso callejero hacia las chicas es constante con lo que la broma puede no ser interpretada como inocente.
La estrategia del humor estaría bien si hubiera atendido al contexto y al entorno en el que se dice, pero sobre todo pensando en quién lo va a recibir, qué necesita en ese momento y si puedes hacer o no algo..
Habría que buscar una estrategia donde empatizar con ellas, no centrándose únicamente en sus propias necesidades y que además tenga que ver con la situación que se está viviendo para que sea coherente,relevante y claro en cuanto a nuestro objetivo.
La pregunta que se pueden hacer las chicas es: “¿Qué tiene que ver mi compra contigo? ¿Es que tienes hambre?” ¿acaso te he dicho o hecho algo para que entiendas que me apetece hablar contigo?
Después de llamar la atención simplemente y tras la primera negativa, lo ideal es no insistir, aceptar y validar la negativa del otro/a es lo adecuado y además demuestra madurez y respeto, algo que pueden apreciar quienes son nuestros amigos. Lo has intentado elegantemente, te ha dicho que no pero has sido un valiente por hacerlo siendo amable.
La segunda parte demuestra que no lo era una situación inocente y que se trataba de una situación violenta, os imagináis que las chicas al salir del coche le hubiesen contestado con un “de cerca siempre perdéis” o “eres un feo”
¿Qué creéis que habría pasado? ¿cómo se lo habrían tomado los chicos?.
Alternativas a la trampa de ligue
En vez de un ¿eso qué es para nosotros? podría haber utilizado una estrategia en donde primero empatizamos ante el agobio de llevar la compra y las elogiamos porque es la forma de entablar conversación. Por ejemplo:
“Vaya, chicas, estáis llevando un montón de cosas, ni yo ni mi amigo, podríamos con todo ¡Vaya, campeonas!”

Dicho esto en un tono sincero donde se quiere empatizar y valorizar a las chicas.
Si ellas están interesadas se pararán y ahí ya podemos establecer una invitación a tomar algo o a ayudarles. Eso sí teniendo cuidado de no señalar que por ser chicas son débiles. ¡Lo están haciendo ya y llegarán sin ayuda de nadie! La invitación debe ser entendida como amabilidad sincera no bajo la creencia de diferenciación de género y siendo conscientes que tienen derecho a decir que no y a tener otras prioridades.
