Trampa reciclada «Vaya coche tienes, ya no me caes tan mal» «¿Me invitas a una copa?»

¿Me invitas a una copa? o vaya coche tienes, ya no me caes tan mal ¿damos una vuelta?

Hombre, 44 años

Nos ha parecido muy  interesante el reciclar este residuo porque es muy típico como estereotipo y creencias de la discriminación sexistas que suelen ser trampas tanto para los chicos como para las chicas.

Trampa de reiciclaje de quien se acerca por dinero

Identificación de residuo o trampa de ligue

Esta es un residuo que nos manda un chico y que se ve  mucho en los bares o lugares de ligue, donde deja claro que las apariencias son más importantes que las personas.

Es fácil de identificar pues solo es necesario cambiar el género  ¿Le diría un chico a otro chico sin conocerse estas frases? Si son amigos, sí y lo de coche a modo de broma o sentaría muy mal. ¿Pero en una situación donde no se conocen?

Otra prueba de identificación pensemos en un chico que se acerca a una chica diciéndole que tiene un cochazo, que le va a regalar esto o lo otro… y tiene que salir con él por esa única razón Sería como que ¿él es un partidazo? y veríamos residuo donde trata de “comprar” a la chica.

Si un hombre se acercara a una mujer para decirle que “Vaya cochazo tiene ella ya no me caes tan mal” . ¿Algo suena raro no? Eso es porque es una trampa muy usada por cierto tipo de hombres, pero aún así nos ayuda a identificarla y vemos el estereotipo de géneros.

Contextualización de la escena

Hay una creencia dañina donde se cree que el interés sentimental o sexual pasa por el dinero que tenga, generalmente, el chico.

Al revés qué una mujer “compre” el amor de un hombre, está mal visto mientras que por cuestiones culturales e históricas patriarcales, está normalizado si es un hombre a una mujer. El acceso laboral y material está(ba) en manos de los hombres.

Nuestra cultura da por hecho que el hombre es el que debe proveer “copas”, “regalos”… etc si quiere tener la más mínima posibilidad con la chica.

Esta creencia es utilizada tanto por los ellos como por ellas: ellos como “proveedores” y ellas “dejándose proveer” cuando los dos salen perdiendo ya que al establecer una relación mercantil no quedan claras las intenciones y se crean situaciones de dependencia.

Trampa recilcada por el coche que se tiene

Eso no quiere decir que no podamos ofrecer cuidados a través del soporte material o invitar a alguien si nos apetece o dar regalos por cariño.

La trampa es dar por sentado que tiene que hacerlos sí o sí el chico por su condición de género y que las chicas no sean independientes económicamente y que debe estar siempre al “cobijo” de un hombre.

Pues por un lado obliga a muchos chicos a que valorarse a sí mismos por su cartera y darles la idea de que deben ser ostentosos para que lo vean los demás, y que ella sea vista por otras personas con alguien de ese estatus económico.

Pero también la idea de muchos cazadores que las mujeres son “comprables” y ellas deben dejarse comprar o declarar, como en este caso, que ella está “disponible” para ser “comprada” cosificándose ella misma.

Muchas veces está el otro juego y es pensar que si te invita una mujer se es menos hombre ya que no se da  la talla dentro de lo que se espera de los atributos masculinos como proveedor. Eso es una trampa con doble giro, casi sin escape salvo hacerlo de otra manera por eso os contamos otras trampas.

Objetivos

En esta ocasión la mujer se aprovecha de las creencias patriarcales, de que “él como hombre alfa debe manejar mucho dinero y eso le da estatus y valor” así que  al decir esto ella espera que debe sentirse halagado.

Pero en realidad lo que conlleva es no creer en que realmente esté interesado por él como persona. Por eso si lo que desea es establecer una relación con otra persona, habrá que buscar otras alternativas.

Recursos para esos objetivos que podría usarse para ligar sin dañar

Cuando ella  le dice “¿me invitas?” puede ser algo totalmente inocuo si no se está pensando en esa presión cultural de género por lo que tendremos que dejar claro que lo que nos interesa es conocerle y que nos hemos acercado para eso.

En el caso de “vaya coche tienes, ya no me caes tan mal”, menospreciar no es una estrategia que sirva para el objetivo de conocerse mejor. Hay que buscar el contacto, el halago sincero, que no dé a malentendidos

Alternativas a la trampa de ligue

Podemos usar como alternativas elementos diversos como dejar claro que la invitación tiene intención de pasar tiempo juntos de manera ecuánime:

  • Me gustaría que me invitaras a una copa para tener la oportunidad de invitarte yo a otra.

Con esta otra frase puede ser un punto de búsqueda de conversación

  • ¡Qué coche más estupendo! ¿Qué prestaciones tiene? Te gustan los coches…

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